“El cuarzo es el protagonista de la mayoría de mis joyas. Para mí es algo más que un simple mineral. Me gusta verlo como un personaje lleno de vida,
con las cualidades propias del protagonista de un relato. Veamos cuales son los atributos que mejor lo definen.”

Generoso

Es uno de los minerales más abundantes en la corteza terrestre. Está presente en la naturaleza, allá donde miremos: en lo alto de las montañas y en la arena de los mares, los ríos y los desiertos.

Fuerte

Con una dureza de 7 en la escala de Mohs, el cuarzo es más duro que el acero y se puede usar para rayar o tallar otros minerales. Por algo, la palabra cuarzo deriva del alemán quarz y este del eslavo tverdy, que significa duro.

Inspirador

El cuarzo inspiró un mito griego, que explica el color violeta de una de sus variedades más bellas: la amatista. Dioniso, dios del vino, se encaprichó de una doncella llamada Amethystos. Ella no le quería y pidió ayuda a la diosa Artemisa que la protegió convirtiéndola en roca cristalina. Dionisos derramó sus lágrimas de vino sobre el cristal tiñéndolo de color violeta.

Polifacético

Como un personaje del Renacimiento, el cuarzo tiene recursos para ejercer gran cantidad de actividades.
El mineral tallado se usa en joyería y también se venden fragmentos rústicos en las ferias de coleccionistas, algunos tan grandes y espectaculares que es difícil calcular su valor. Pero además, el cuarzo tiene ciertas propiedades interesantes para la industria electrónica y se usa para fabricar relojes, radios, televisiones o teléfonos móviles. También se emplea en la elaboración de vidrios y cerámicas.

Sincero

Cuando el cuarzo es puro es completamente transparente. Crece a gran profundidad en forma de cristales hexagonales muy bien definidos. Es la imagen misma de la honestidad, sin nada que ocultar. Esta variedad del cuarzo recibe el nombre de cristal de roca.

Camaleónico

La apariencia del cuarzo puede variar mucho según se haya formado al cristalizar. Si los cristales de cuarzo son grandes, transparentes o traslúcidos, otros minerales les aportan una amplia gama de colores, desde el intenso violeta de la amatista hasta el amarillo del citrino, pasando por el tono salmón del cuarzo rosa. Si los cristales son microscópicos, aparecen mezclados con otros minerales de diferente aspecto, como ocurre con las calcedonias. Pueden ser traslúcidas y sugerentes como las ágatas, con sus psicodélicos dibujos concéntricos, o veteadas y opacas como los jaspes, que pueden ser de tantos colores distintos como se pueda imaginar.